
He aquí lo paradójico de la vida: una gran obra dedicada a una persona insignificante. Quien es Nardita? Lo descubrirá usted solo querido lector, al recorrer estas paginas. A Nardita le tomo un año descubrir quien era, pero eso no le pasara a usted, salvo que usted sea Nardita. Gracias a la tecnología de hoy en día, podremos digitalizar el arte plasmado en el noble pero perecedero papel para las generaciones futuras.
2 comentarios:
jajajaja no puede ser jajajaja ¡Cuanto pollo! ¿En medallón? ¿Patitas?
que pais bananero en el que vivimos!!!!
jajaja
muy bueno tu relato
saluditos
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