Cerca de fin de año a las autoridades del colegio se les ocurrió realizar una Jornada sobre Violencia, creo que era sobre eso… Con el tiempo conoceríamos a la autoridad del colegio y entenderíamos el por qué de semejante situación. Ya le dedicaremos un Blog a esta nefasta personalidad y la conocerá en su plenitud.
La jornada en cuestión consistía en un día entero académicamente perdido. Había que llevar recortes de noticias que nos hubieran impactado, material de librería: cartulinas, pegamento, tijerita... en fin, todo lo necesario para hacer un bricollage…
Había un docente a cargo, en nuestro caso el profesor de Biología, que dividió al curso en 3 grupo de 10 personas y nos puso a debatir. En nuestro grupo cayó Narda.
La verdad, fue bastante aburrido, no hablábamos del tema excepto cuando el docente pasaba cerca nuestro o preguntaba que estábamos haciendo. Pero cerca de la mitad del día tuvimos que apurarnos porque había que entregar una “conclusión”.
Bueno, la cosa es que la conversación se precipitó un poco cuando empezamos a buscar causas de violencia. Esto derivó en delincuencia… Y empezamos a escarbar causas. En un punto (que no recuerdo cómo llegamos a él) se dio este diálogo (quiero aclarar que es un diálogo entre personas de 13 años, hace más de una década):
- …pero hay gente que roba por gusto y gente que en realidad lo hace por necesidad.
- Sí, eso se ve en lo que roban.
- Hasta pueden llegar a pedir comida…
- Yo creo que no.
- Qué cosa?
- Que la gente no roba por necesidad.
Era Narda, metiendo de manera violenta su moralina religiosa, su visión absolutista del bien y el mal, y su incapacidad de respetar la opinión ajena.
Y seguimos:
- Bueno, igual hay situaciones que llevan a algunas personas a esto aunque no quieran porque no tienen oportunidades en la sociedad…
- Sí, por ejemplo, yo creo que si no tuviésemos para comer mi papá saldría a buscar comida, aunque tuviera que pedir o incluso robar, para que podamos comer…
- Sí, el mío también.
- Y mi papá también…
- No, el mío no robaría.
- Pero aunque tu familia se estuviera muriendo de hambre? (empezamos a ponernos extremistas)
- No.
- Pero y si…?
- No, mi papá no roba.
El profesor se ofreció de intermediario, pero al ver esta postura se retiró…
Narda se quedó molesta, y nosotros también. Se molestó tanto que se cambió de mesa.
Con los años nos dimos cuenta de por qué en realidad el padre de Narda no robaría. Claro, el pobre hombre no iba a mancharse por ella.
Ah… la conclusión… no, al final no la hicimos.
sábado, 17 de noviembre de 2007
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