domingo, 14 de octubre de 2007

Por qué se hacen amigos los amigos… No era nuestro caso

Más o menos hasta la mitad del año (y por cuestiones que no vienen al caso) yo llegaba tipo 12.50 a la puerta principal del colegio y debía esperar al menos 10 minutos hasta que abrieran el portón. En ese lapso aparecía Narda también y se acercaba siempre con la misma pregunta:

-
¿Tenés hora?
- 12.55
- Che, ¿cómo vas con el libro?.... ¿hiciste la tarea?... ¿compraste las témperas Alba?... ¿estudiaste para la prueba?... (etcéteras de los más variados)

Esto demuestra que era una mera excusa para entablar algún tipo de conversación banal y tratar de llamar la atención.

Entonces empecé a llegar más tarde o, en su defecto, no quedarme en la puerta porque ya era demasiado aburrido tener que responder todos los días sobre lo mismo. Fue fructuoso de cualquier manera, ya que este tipo de encuentros del tercer tipo fueron los que dieron surgimiento a la anécdota de Mi planta de Naranja Lima, porque al segundo día de clases fue que Narda se me acercó en este escenario a preguntarme por los libros de Lengua…

El caso es que en Septiembre aproximadamente empezó la inevitable estudiantina boba que especula con el día de la primavera y Narda (que se sentí una teen con todas las letras) también empezó a sociabilizar intentando parecer canchera. Y comenzó a filosofar sobre el nacimiento de nuestra amistad. Al día de hoy no entiendo qué le hizo pensar en ese momento que éramos sus amigos.

Situación: estábamos en nuestros bancos durante una hora libre hablando de cualquier cosa, tal vez estuviésemos dibujando a Narda, cuando se acerca la mencionada:

Narda:- Bla bla bla
Nos:- ….
Narda:- Bla bla bla (más fuerte) Che… viste que los amigos se hacen amigos por taradeces?
Nos:- (levantando la mirada sin comprender) qué?
Narda:
Sí, claro, por ejemplo, nosotros nos hicimos amigos porque yo te preguntaba todos los días la hora en la entrada… te acordás?
Yo:- (hablándole al reloj pulsera) entonces es culpa tuya, hijo de puta?! (amagando a tirar el reloj contra la pared)
El resto de nos:- (risas)
Narda:- (riéndose también)

Cuando se dio cuenta (porque volvimos inmediatamente a nuestros asuntos, ignorándola) de que no queríamos tener su molesta presencia respirando nuestro mismo aire, se levantó y se fue a molestar en otro grupo. No volvió a mencionar el tema.

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