martes, 16 de octubre de 2007

Nardita's Secrets

A medida que transcurría el año, Narda iba evaluado a los profesores. Uno creería que estaba midiendo sus aptitudes pedagógicas, sus conocimientos… no. Narda los evaluaba para ver de cuál se podía hacer amiga.

Si bien desde el comienzo se esmeraba en poner apodos o destacar características como la homosexualidad de uno de los docentes, nunca llegó a buen puerto con su avidez para encontrar motes o individualidades. Así que se concentró en la profesora de Inglés, que era una mujer muy simpática, conversadora, contaba anécdotas de sus viajes a EEUU y hasta se permitía poner sobrenombres a los alumnos con los que tenía confianza.

Aprovechando la lástima que le generaba a la docente su deterioro mental, Narda empezó a acercarse a ella, tratando de ir mechando anécdotas personales.

Un día se nos acerca en un recreo y nos dice (siempre Narda aparecía de la nada y lanzaba sus preguntas descolgadas):

- Ustedes a qué profesor le confiarían un secreto?

Nos quedamos bastante impresionados por este comentario, ya que nunca se nos hubiese ocurrido confiarle un secreto a un docente…

- a ninguno, le contestamos.

No conforme con nuestra negativa, Narda insistió:

- Ustedes le confiarían un secreto a “la profesora de Inglés”? (Narda se refirió a ella con su nombre completo) (vaya amiga que resultaba)

- No, por qué? Vos sí?

- Sí, me parece confiable. (como si la pobre mujer fuera una radio o una heladera…)

Ahí quedó, no le volvimos a preguntar, pero seguía acercándose a la profesora y haciéndose la graciosa… Años más tarde (alrededor de 12 años después) me crucé a Narda caminando con la profesora de Inglés de primer año. La situación seguía viéndose igual: Narda desviviéndose por llamar la atención de la profesora y la mujer que estaba más interesada en ver el terreno por el que caminaba que por escuchar a Nardita.

Seguimos imaginando cuál habrá sido ese secreto que le quería confiar…

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