viernes, 27 de julio de 2007

El 2 en técnicas de estudio

Había una materia un tanto inútil, a mi parecer, que se llamaba Técnicas de Estudio (TE). Yo suponía que la docente a cargo se había inventado una fantástica currícula, la presentó y, con viles argumentos, convenció a las Autoridades del colegio de que era conveniente incluirla en el programa. Asi se cargó algunas horas semanales y hubo que adquirir el material que ella misma diseñaba, armaba, cortaba y pegaba y, por supuesto, vendía. Tal vez a alguien la materia le sirvió, ya que enseñaba... bueno, daba consejos sobre cómo estudiar. Explicaba con ejemplos burdos cómo hacer un cuadro sinóptico, un diagrama de flujo, subrayar ideas principales y secundarias, tomar apuntes... Comprenderá Usted a qué clase de cosas me refiero.

Para Narda esta materia se convirtió en un castigo.

Empecemos con el programa.

Narda se obsesionó con el comienzo del libro, que tenía una especie de ejercicio con una serie de ítems que había que leer por completo y que, al llegar al final, decía "realice sólo el punto 2 y 9". Claro, Narda a esta altura había respondido a cada una de las 34 órdenes que dictaba el cuestionario, por lo cual, cuando llegó al final (y luego de consultarle a la docente qué significaba "realice sólo el punto 2 y 9" -no podía entender que solamente tenía que colocar su nombre y hacer un círculo en el ángulo inferior derecho de la hoja) se sentó de nuevo en su pupitre, bufó, sacó el liquid paper y empezó a borrar todo el mamarracherío de colores que había puesto en el papel. La hoja terminó pesando 500 gramos. Luego intentaría rehacerlo, ya sabiendo cómo era el mecanismo... Y fallaría miserablemente respondiendo hasta el ítem 14 antes de recordar cómo era el ejercicio.

En otro apartado del libro, se enseñaba a identificar en un texto las ideas principales, las secundarias y los datos. Lo único que a Narda le preocupaba era tener punta en los lápices de colores para subrayar algo que todavía no entendía. Y, como era de esperar, nuevamente las páginas del libro se engrosaron y los colores se confundieron entre sí para nunca más volver a ser uno.

Cuando hubo que tomar apuntes (porque así lo dictaba el programa) Narda llenó de colores los márgenes. Nunca entendió, tampoco, por qué hacía eso. Tomar apuntes le llevaba más tiempo que leer los textos o entender el tema.

Cuando se supo que esa materia tenía exámenes, Narda sintió morir. En las vísperas de examen de TE, Narda consultaba enfermizamente con cuanta persona se le cruzara y llegó, incluso, a faltar para preparar los temidos exámenes.

En el tercer trimestre las técnicas eran para estudiar matemáticas. Una mala combinación para Nardi.

Su fuerte no eran los números (no lo era nada, de hecho), y cuando la profesora empezó a explicar infantilmente "cómo separar en términos" Narda desesperó. Para colmo, le sumó temas tan complicados como... derivadas? integrales? trigonometría? No, potencia y radicación.

Omitiré detalles sobre el tema porque lo jugoso fue el examen. Sólo expondré la siguiente situación:

La voluntariosa Nardita se ofreció a resolver unos ejercicios en el pizarrón. Algo tan sencillo como

Nardita pasó al frente, tomó la tiza, y trazó con números redonditos, casi lindos, un 14 de tamaño titánico. Queda por su cuenta imaginar las carcajadas.

Como ya conté, Narda se tomó unos días para preparar la tabla del 2 para la prueba de TE. Ese día (el del examen) Narda estaba histérica. El examen en cuestión era una pruebita de 6to grado, cualquiera la podía resolver. Pero Narda estaba nerviosa. Todos habíamos entregado ya y Nardita seguía sudando la gota gorda tratando de resolver el examen. La profesora le arrebató la hoja de las manos cuando sonó el timbre del recreo y el resultado fue invitable...

Afuera del curso todo reían, y entrar al aula implicaba guardarse las carcajadas y consolar a la apesadumbrada Nardita que lloraba mientras intentaba que le permitieran terminar el examen.

A la semana siguiente, cuando las notas llegaron, la escena se repitió, sólo que esta vez Narda fue a reclamar. Con lágrimas en los ojos Narda lloró y pataleó porque a su criterio "un 2" era "injusto". Entonces tuvo que dar recuperatorio.

Esta vez las dos horas le alcanzaron incluso para hacer el examen dos veces. ¿Para qué? Le cuento: Narda se hizo una copia de su recuperatorio (que consideraba que estaba perfecto) y una vez que entregó el original a la profesora, comenzó su labor artística. La fe que se tenía era inconmensurable. Sacó de su cartucherota todas las fibras de colores y empezó a garabatear. Por pura curiosidad, me asomé y lo ví: había dibujado un 10 grandote y colorido, desprolijo y feo, el 0 tenía picos en el centro y mientras dibujaba cantaba y movía la cabeza.

Sí, pasó el recuperatorio. Y porque le regalaron nota.

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